Ciudad de México
15°
25°
Fri
Weather from OpenWeatherMap
Banner-Editorial
Banner-Editorial
Banner-Editorial
_SEPTIEMBRE_Pleca-Percano-1_PLANTILLA logo-liga
  EDITORIAL

EL PRECIO DE LA SALUD

 

PORTADA SALUD 300x200 - Inicio

Por Rolando Baca Martínez

El desarrollo de un medicamento supone un costo que a veces llega a ser sumamente alto y que el paciente o el consumidor final no siempre ven en el precio que pagan por una medicina. En el caso de los medicamentos tradicionales que emplean compuestos químicos específicos unidos a algún excipiente para su administración al enfermo, al establecerse un precio económico para su venta al público debe considerar no sólo el costo bruto de las materias primas para su producción, sino también el de gastos secundarios necesarios (maquinaria para su manufacturación, inversiones inmobiliarias, pago de nóminas, sistemas de distribución comercial, empaques, publicidad, pagos de derechos y diversos gastos administrativos u operativos), pero a menudo parece olvidarse o pasarse por alto el costo científico y el trabajo de investigación y los años de experimentación que están detrás de cada fórmula o fármaco para consumo humano o animal.

Y si bien cuando se trata de trastornos de salud de alta incidencia entre la población –como la diabetes– es posible “diluir” o prorratear entre todos sus potenciales usuarios el costo monetario de su desarrollo, producción y distribución, no es, sin embargo, el caso para las enfermedades raras o huérfanas.

Si a eso sumamos que los nuevos derroteros y enfoques que está tomando la medicina de nueva generación –como la biofarmacéutica o la ingeniería genética– generan tecnologías sumamente costosas, se debe precisar que llegan a ser la única esperanza en el caso de las enfermedades huérfanas. La paradoja es que éstas, por su rareza, no cuentan con un número suficiente de pacientes que puedan sustentarlas, aunque evidentemente la necesidad médica existe y no se puede ni debe desatender.

En todos los casos que se citarán a continuación se trata de terapias contra trastornos crónicos, por lo que los precios al público son estimativos y están calculados anualmente, ya que a este nivel de costo las compañías prefieren manejar sus precios con suma discreción y no dar cifras específicas al respecto.

Glybera, de la compañía UniQure, es el caso que si bien es hasta ahora el señalado como el del tratamiento más caro en el mercado (de momento sólo europeo, ya que su aprobación en Estados Unidos sigue aún en trámite). Se trata de un remedio contra un gen defectuoso que induce la deficiencia de la lipoproteína lipasa, enzima sin la cual el organismo no puede descomponer la grasa de los alimentos, condicionando la aparición de pancreatitis. Se indica que los pacientes que deciden emplear este recurso podrían pagar por él hasta un millón de dólares anuales, aunque se espera que reciban algún tipo de rebaja o descuento negociado por sus hospitales o seguros de gastos médicos.

Otro caso es el de Ravicti, de la empresa Hyperion, tratamiento para el trastorno del ciclo de la urea, cuyo costo se calcula en un desembolso superior a los setecientos mil dólares al año, pero que podría disminuir una vez que se le aprueben nuevos usos, ya que su exclusividad como fármaco para enfermedad rara vence en 2020. Por el mismo tenor se encuentra Spinraza, de la compañía BioGen, para la atrofia muscular espinal, que tiene la ventaja de reducir su costo a la mitad después del segundo año de uso dado que es menor la dosis requerida por el paciente.

Lumizyme, desarrollada por Genzyme pero actualmente propiedad de Sanofi, es una terapia contra la enfermedad de Pompe, un trastorno muscular debilitante hereditario, que está disponible a un precio mayor a los 600,000 dólares por año. Finalmente se citarán los casos de Carbaglu (contra la hiperamonemia) y Actimmune (contra la osteoporosis malignizante y la granulomatosis crónica), con costos superiores a los 500,000 dólares anuales.

Banner-Editorial
Banner-Editorial
Banner-Editorial
Medium-Rectangle
Medium-Rectangle

NOVIEMBRE